En reuniones formales en casa, la etiqueta sugiere evitar llevar vino como regalo, ya que podría obligar al anfitrión a incorporarlo inesperadamente al menú, alterando la armonía de la velada. La experta en protocolo María José Gómez recomienda optar por obsequios más apropiados como bombones, mermeladas o velas aromáticas, que no interfieren con la planificación del anfitrión. Si se decide llevar vino, es crucial aclarar que es un detalle para disfrute futuro, no para la cena en curso. También se desaconseja regalar artículos demasiado costosos o postres caseros que pueden no encajar con el menú. La clave está en mostrar consideración sin crear compromisos incómodos.
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