En medio de críticas y preocupaciones por el hacinamiento en los centros de detención temporales, persisten condiciones extremas que afectan tanto a los internos como al personal. Según testimonios obtenidos, algunos individuos enfrentan una situación tan crítica que no logran acostarse hasta las nueve de la mañana debido a la falta de espacio, viéndose obligados a permanecer de pie o pegados a otros. Las autoridades enfrentan un desafío creciente para gestionar la capacidad y humanizar las condiciones, mientras que se intensifica el escrutinio público hacia estas instalaciones.
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