Groenlandia, la isla más grande del mundo y territorio autónomo de Dinamarca, se encuentra en una encrucijada política y geopolítica al celebrar elecciones autonómicas en medio de la creciente atención internacional por sus abundantes recursos minerales y su ubicación estratégica. El interés del presidente estadounidense Donald Trump en adquirir la isla ha intensificado el debate sobre la independencia, dividiendo a la población entre quienes ven una oportunidad para redefinir su posición global y quienes temen no estar preparados financieramente para desprenderse de Dinamarca. Los principales partidos, Inuit Ataqatigiit y Siumut, a pesar de sus diferencias en el enfoque hacia la independencia, podrían continuar compartiendo el poder, mientras que partidos menores como Naleraq y Demokraatit plantean visiones más radicales o económicas para el futuro de la isla. Este proceso electoral no solo afecta a Groenlandia internamente, sino que también establece su posición en el tablero geopolítico, evaluando alianzas especialmente con Europa, EE.UU. y Dinamarca.
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