La Fundación Española de Cefaleas ha divulgado información sobre cómo las olas de calor pueden agravar las migrañas a través de factores como la deshidratación, el exceso de exposición a la luz y los cambios de hábitos durante el verano. Aunque el calor no causa migrañas en personas sin predisposición genética, puede intensificar los síntomas en aquellos que ya padecen esta condición. El Dr. Julio Pascual, experto en cefaleas, señala que la alteración del sueño, los viajes, las comidas copiosas y el consumo de alcohol pueden desencadenar ataques. Para mitigar su impacto, recomienda mantener hidratación adecuada, protegerse del sol, evitar el ejercicio en las horas más calurosas y respetar los horarios de sueño. La Fundación se compromete a continuar ofreciendo recursos educativos para mejorar el manejo de la migraña.
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