Aldrich Hazen Ames, exagente de la CIA y uno de los espías más infames de la historia de Estados Unidos, falleció el 5 de enero de 2026 a los 84 años en una prisión federal en Maryland, concluyendo un capítulo de traición que comprometió severamente la seguridad nacional estadounidense. Ames, cuyo cambio de lealtad se desencadenó tras conocer a María del Rosario Casas Dupuy en 1982, entregó información crítica a la KGB que resultó en la captura y ejecución de espías soviéticos que colaboraban con Estados Unidos. Las señales de su traición, como los lujosos gastos injustificables con su salario, fueron ignoradas hasta que el FBI, liderado por el agente colombo-estadounidense Germaín Salazar, lo descubrió en febrero de 1994. La traición de Ames le valió una sentencia de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, mientras que su esposa cumplió una condena menor. Hoy, Casas Dupuy vive en Bogotá, apartada de la atención pública, enseñando literatura, mientras el legado de la traición de Ames perdura como una advertencia histórica sobre los peligros del espionaje impulsado por la codicia.
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