En 1994, un hombre junto a su esposa Rosario fue sentenciado por vender información confidencial a la Unión Soviética en un periodo que abarcó desde 1985 hasta 1993. A cambio de sus actividades de espionaje, recibieron más de 2,5 millones de dólares. Este caso resaltó las tensiones de la Guerra Fría y las operaciones encubiertas que persistieron incluso en los años finales de la Unión Soviética.
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