La participación del actor en la serie fue fundamental para catapultar su carrera en la televisión estadounidense, estableciéndolo como uno de los rostros más icónicos de la década de 2000. Gracias a su destacado rendimiento en el programa, logró consolidarse no solo dentro de la industria del entretenimiento, sino también en el imaginario colectivo de los espectadores de aquella época, marcando así una etapa significativa en su trayectoria profesional.
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