Robert Mueller fue el director del FBI desde 2001 hasta 2013, periodo en el cual lideró la agencia durante eventos críticos como los ataques del 11 de septiembre y la posterior implementación de medidas antiterroristas en Estados Unidos. Durante su mandato, se centró en modernizar la institución y orientarla hacia la prevención de amenazas extremistas, además de gestionar diversas crisis de seguridad nacional. Su liderazgo no solo dejó una huella significativa en el funcionamiento interno del FBI, sino que también estableció precedentes en las políticas de seguridad del país.
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