La reanudación de los bombardeos israelíes sobre Gaza ha roto la frágil tregua y avivado la preocupación entre las familias de los 59 rehenes que permanecen en el enclave, de los cuales al menos 35 se estima que han fallecido. La decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu ha generado un fuerte rechazo, intensificando el clamor de las familias para que cesen las hostilidades y se logre la liberación de los 24 rehenes restantes. Esta escalada ha tenido repercusiones políticas inmediatas, provocando el regreso del partido Otzma Yehudit al Gobierno. Mientras tanto, mediaciones internacionales intentan restaurar el alto el fuego, con Egipto y Catar presionando a Hamás para que libere a los capturados. La situación sigue siendo crítica, con manifestaciones en Jerusalén que demandan el cese de las acciones militares israelíes.
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