Tras unas intensas jornadas de competición en la fase previa del Open de Australia, el tenis andaluz concluye su aventura en esta etapa del torneo. A pesar de esto, la presencia de Andalucía en Melbourne se mantendrá viva, no solo en la competición misma, sino también a través de equipos técnicos y organizativos que llevarán el nombre de la región al más alto nivel.
En la fase previa del torneo, la participación de los tenistas andaluces dejó huella. Nuria Párrizas fue eliminada en la primera ronda por la canadiense Marina Stakusic, mientras que Roberto Carballés se despidió al caer ante Gilles-Arnaud Bailly de Bélgica. Acompañados por su entrenador, José María Garrido, Pablo Llamas, quien contaba con Juan Pablo Cañas en su equipo, avanzó a la segunda ronda, dejando una actuación destacada con partidos de alto nivel que tuvieron un claro componente de aprendizaje.
Con el cierre del qualifying, el malagueño Alejandro Davidovich se erige como el único representante andaluz en el cuadro principal del primer Grand Slam del año. Este desafío representa una nueva oportunidad para Davidovich, que se vuelve a colocar entre los grandes nombres del tenis mundial en Melbourne. Su debut será ante el austriaco Filip Misolic, un enfrentamiento que promete ser emocionante.
Sin embargo, la huella andaluza en el Australian Open no se limita a los partidos. Este año, la presencia de profesionales de la región en los banquillos y en el equipo organizativo resalta el talento andaluz en la élite del tenis mundial. Además de los mencionados José María Garrido y Juan Pablo Cañas, se suman otros destacados profesionales: Riki Ojeda, entrenador del chino Bu Yunchaokete; Javier Aguirre, quien entrena al serbio Hamad Medjedovic; Xarly Gómez, team manager de Novak Djokovic; y Noemí Ramírez, parte del staff organizativo del Australian Open. Este grupo demuestra que el tenis se construye también desde el análisis, la logística y el trabajo detrás de escena, vitales para el éxito en este deporte.
El Australian Open no se trata solo de victorias y derrotas; también se enfoca en procesos, aprendizaje y crecimiento. En este 2026, Andalucía continúa dejando su marca en un escenario tan prestigioso como este, donde cada participación es un triunfo en sí mismo. La historia del tenis andaluz sigue escribiéndose, compitiendo con orgullo en todas las áreas del juego y elevando su presencia en el circuito internacional. Estar en Melbourne ya es una victoria para el tenis andaluz.
Fuente: Federación Andaluza de Tenis.





