Desde el 20 de abril, Florida implementa nuevas reglas en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) para restringir la compra de refrescos, dulces y alimentos ultraprocesados, centrándose en opciones más nutritivas. La medida, parte de la iniciativa federal «Make America Healthy Again», busca alinear el SNAP con su propósito original y reducir enfermedades vinculadas a la dieta. Sin embargo, las críticas no se han hecho esperar; organizaciones sociales argumentan que el cambio castiga a los beneficiarios por no poder costear alimentos saludables, mientras que recortes en el programa WIC complican aún más el acceso a frutas y verduras. Esta situación coloca una presión adicional sobre los bancos de alimentos locales.
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