La villa de Brigitte Bardot en La Madrague, Saint Tropez, se ha convertido en un altar de flores y homenajes tras el fallecimiento de la legendaria actriz francesa, cuyo legado sigue resonando en toda Francia. Considerada un emblema de libertad y patriotismo, Bardot fue la primera personalidad en encarnar a Marianne, símbolo de la República Francesa, destacando tanto por su carrera artística como su activismo por los derechos de los animales. Líderes políticos, incluido el presidente Emmanuel Macron, han recordado su vida como una representación de la libertad francesa. Bardot, quien dejó el cine antes de los 40 para centrarse en causas animales, fundó una organización para rescatar animales abandonados, permaneciendo activa en su defensa hasta sus últimos días. Figuras políticas de diversas ideologías coinciden en que su figura encarnó la valentía y belleza de toda una era.
Leer noticia completa en El Pais.

