Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional, ha sido condenada por desvío de fondos, resultando en cuatro años de cárcel y cinco años de inhabilitación política inmediata, lo que le impediría postularse en las elecciones presidenciales de 2027. Le Pen asegura que la sentencia es una «decisión política» diseñada para apartarla del camino al Elíseo y planea apelar la decisión. Esta condena, según el tribunal, responde al fraude de 4,1 millones de euros entre 2004 y 2016. La reacción incluye el rechazo tanto desde el Kremlin como del primer ministro húngaro Viktor Orbán, quien manifestó su apoyo. En redes sociales, el potencial sucesor, Jordan Bardella, ha convocado a una «movilización popular y pacífica». La situación puede polarizar aún más la política francesa, evocando recuerdos del caso de François Fillon en 2017. Le Pen insiste en que solo el pueblo puede apartarla de la política.
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