Fuerzas estadounidenses y aliadas lanzaron un ataque masivo en Siria contra objetivos del Estado Islámico, en respuesta al atentado en Palmira que causó la muerte de dos soldados estadounidenses y un intérprete. La operación, denominada Golpe del Halcón, fue ordenada por el presidente Donald Trump y busca reforzar el compromiso de Estados Unidos de neutralizar amenazas terroristas. Este ataque se produce tras una operación anterior en Caracas y sigue a la visita del presidente sirio Ahmed Al Shara a Washington, la cual resultó en un acuerdo de cooperación para combatir al terrorismo en la región. Estados Unidos mantiene una presencia militar en Siria para prevenir el resurgimiento de grupos radicales y apoyar a fuerzas kurdas locales.
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