El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha lanzado una campaña para que los propietarios de vehículos que circulan en la capital pero están matriculados en municipios cercanos, lo hagan en Bogotá. Galán argumenta que estos vehículos, que son alrededor del 30% del total, contribuyen significativamente al tráfico, la contaminación y el desgaste vial sin pagar los impuestos correspondientes en la ciudad. A partir de enero, el Distrito implementará un pico y placa para estos vehículos, impidiendo su circulación dos sábados al mes, a menos que matriculen los vehículos en Bogotá. Además, el costo del permiso para evitar estas restricciones aumentará en un 50% para matrículas de fuera de la ciudad. Esta medida ha generado críticas de los gobernantes de municipios cercanos y de diversos sectores políticos, quienes argumentan la falta de concertación y el posible impacto negativo en trabajadores y visitantes. Pese a la controversia, defensores de la medida resaltan que busca equilibrar las contribuciones tributarias para mejorar la infraestructura y la movilidad local.
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