La creciente instalación de centros de datos en Estados Unidos, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, está generando un debate sobre su verdadero impacto en las comunidades locales. Aunque estas instalaciones prometen empleo y progreso, un estudio reciente de Daniel Yue y Yiyang Zeng revela que los beneficios se concentran mayormente en áreas metropolitanas, dejando a las zonas rurales con escasas mejoras económicas. Además, el alto consumo energético de estos centros incrementa la factura eléctrica local en alrededor de un 5%. Mientras estados y ciudades sopesan los beneficios frente a los inconvenientes, los investigadores destacan la importancia de evaluar cuidadosamente las condiciones asociadas a estos proyectos, como incentivos fiscales y tarifas de electricidad, para asegurar que se maximice el valor compartido.
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