Un alto funcionario del Ministerio Público ha sido trasladado a uno de los departamentos más serenos y discretos de la institución, en cumplimiento de su voluntad. Esta reubicación reduce su exposición al ojo público y al eco mediático que suelen acompañar a los cargos de mayor visibilidad dentro del organismo. La decisión refleja un deseo de trabajar alejado del protagonismo, aprovechando la tranquilidad que ofrece dicho departamento para concentrarse en sus tareas sin distracciones externas. Esta medida subraya una tendencia creciente entre algunos funcionarios de optar por entornos laborales más reservados.
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