En el corazón del vibrante barrio de Chueca en Madrid, el chef Javi Estévez ha inaugurado su más reciente proyecto culinario: El Lince. Conocido por su maestría en la casquería, Estévez es aclamado por transformar esta especialidad tradicional en una experiencia gastronómica cautivadora. El Lince se sitúa estratégicamente en la cosmopolita plaza de Pedro Zerolo, ocupando un lugar destacado dentro de la diversidad culinaria de la zona, con una oferta nacional de alta calidad que atrae tanto a aficionados de la cocina tradicional como a quienes buscan paladares innovadores.
Este nuevo establecimiento representa la expansión de El Lince, cuyo primer local se encuentra en Chamartín. Nacido como un homenaje al célebre El Lince Casa Avelino, famoso por su casquería desde 1960, el proyecto de Estévez conserva no solo su legado en nombre y estética sino también en esencia culinaria, mezclando sabores auténticos con un enfoque moderno.
La inauguración de El Lince en Chueca mantiene gran parte del menú que ha conquistado Chamartín, pero introduce novedades que seducen a los curiosos y a los amantes de la carne. Entre sus propuestas destacadas están las carnaciones del día cocinadas a la parrilla y una variedad de platos entre panes, como el Brioche de steak tartar y el Mollete de oreja con salsa brava. También se mantienen en carta los clásicos Mollete de calamares y la Paloma de ensaladilla rusa, que continúan deleitando a los comensales con su sabor inconfundible.
El compromiso con la calidad es un valor intransigente para Estévez. Esto se refleja en la elección meticulosa de proveedores, como Casquería Óscar, conocida por la frescura y excelencia de sus productos, y en la selecta carta de vinos que acompaña cada experiencia culinaria en El Lince. Tanto en Chueca como en Chamartín, los locales ofrecen salones privados y agradables terrazas al aire libre, ideales para disfrutar de una atmósfera acogedora en cualquier ocasión.
Con esta nueva apertura, El Lince no solo reafirma su reputación por la excelencia y la creatividad culinaria, sino que también extiende una invitación irresistible a explorar y descubrir la riqueza de la tradición gastronómica española en un contexto contemporáneo. El Lince se posiciona así como un destino imprescindible para quienes desean saborear lo mejor de la cocina española, respetando las raíces pero mirando hacia el futuro con innovación.







