El Gobierno ha implementado un plan anticrisis para mitigar el impacto económico del conflicto en Irán, que incluye un Real Decreto-ley que reduce el IVA de los combustibles del 21% al 10%. Este ajuste fiscal, que debe ser validado por el Congreso el 26 de marzo, forma parte de 80 medidas con un presupuesto de 5.000 millones de euros. La medida busca aliviar el aumento del precio de los carburantes, impulsado por el cierre del Estrecho de Ormuz y la escalada del barril de Brent, que supera los 110 dólares. Desde el inicio de la operación liderada por EE.UU. e Israel, el precio del diésel ha subido un 31% y la gasolina un 19%, incrementos reflejados en los surtidores españoles. Con la nueva política fiscal, se estima un ahorro de 20 a 30 céntimos por litro de combustible, equivalente a 20 euros por depósito.
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