El próximo Super Bowl LX promete ser más que un evento deportivo, con la confirmación de Bad Bunny y Green Day como actos principales del espectáculo. La elección ha desencadenado un debate en redes sociales, describiéndose como un evento «anti-Trump» debido a las críticas previas de Green Day hacia la Administración del expresidente estadounidense. La banda, conocida por su activismo político, ha adaptado su música para reflejar su descontento con el movimiento MAGA. Por su parte, Bad Bunny ha evitado incluir a Estados Unidos en su gira por temor a represalias contra sus fanáticos latinos, y en su música critica las políticas migratorias de Trump. Esta situación ha provocado que el Gobierno estadounidense anuncie controles de inmigración para el evento, prometiendo medidas estrictas. Con el juego programado para el 8 de febrero en el Levi’s Stadium en Santa Clara, California, queda por ver si los artistas responderán desde el escenario a estas tensiones.
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