Un error común en el mantenimiento del hogar está generando preocupación entre propietarios e inquilinos. Un problema de limpieza inadvertido está provocando que superficies como telas y muebles adquieran un tono amarillento indeseado, afectando a sofás, cortinas y ropa. Este fenómeno se debe al uso inadecuado de productos de limpieza y métodos de secado incorrectos.
Expertos han alertado sobre el uso descontrolado de blanqueadores y limpiadores a base de cloro, que, al aplicarse en tejidos no compatibles, pueden causar decoloración y un tono amarillento desagradable. La situación empeora con la exposición prolongada al sol y la acumulación de residuos de productos de limpieza.
Para solucionar este problema, se recomienda seguir un enfoque en tres pasos. Primero, realizar una limpieza profunda con un detergente suave y agua tibia, evitando productos químicos agresivos. En segundo lugar, es fundamental enjuagar bien y secar las superficies a la sombra, ya que la luz solar directa puede intensificar el amarillento. Finalmente, para los tejidos, un tratamiento con vinagre blanco puede ser efectivo para restaurar el color original. Se aconseja aplicar el vinagre con precaución, probando previamente en una pequeña área antes de tratar el artículo completo.
Con un poco de atención y utilizando los productos adecuados, es posible recuperar el brillo original de los objetos y prevenir que este inconveniente se convierta en un problema recurrente en el hogar. La educación sobre el cuidado correcto de los materiales es esencial para mantener un entorno limpio y agradable.








