El príncipe Harry y Meghan Markle se preparan para regresar a Australia en abril, un viaje que marca un retorno significativo a un destino crucial en su historia personal. Tras su renombrada gira de 2018, donde anunciaron el embarazo de su primer hijo, la pareja enfrentó la presión mediática y las supuestas tensiones dentro de la familia real británica, factores que influirían en su decisión de alejarse de sus funciones reales. Este nuevo viaje, centrado en encuentros empresariales y filantrópicos, podría simbolizar el cierre de un ciclo para los duques de Sussex, quienes no han estado en Australia desde hace casi ocho años. En medio de recientes controversias alrededor de los Windsor, su visita llama la atención por su potencial rol en el restablecimiento de vínculos con la familia real.
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