El entendimiento del cáncer ha evolucionado significativamente, reconociéndose hoy una variedad de tipos y subtipos. Dentro de este «universo», los linfomas destacan como un grupo diverso de enfermedades del sistema linfático, con el linfoma B difuso de células grandes (LBDCG) siendo uno de los más agresivos y comunes. A pesar de su gravedad, existen tratamientos que ofrecen una buena tasa de curación, aunque presentan desafíos para el porcentaje de pacientes que no responden o sufren recaídas. Identificar el subtipo preciso de linfoma es crucial para establecer un tratamiento efectivo. Además, el manejo integral del paciente, incluyendo apoyo psicológico y social, es esencial dado el impacto emocional que causa el diagnóstico en los afectados y sus familias. Esta atención debe ser multidisciplinaria, asegurando un acceso equitativo y oportuno a las terapias avanzadas, minimizando desigualdades geográficas en su disponibilidad.
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