En medio de la creciente tensión internacional, los drones propulsados por hidrógeno están emergiendo como una revolucionaria tecnología militar, presentándose ya en exhibiciones de defensa y siendo interceptados en cargamentos destinados a los rebeldes hutíes en Yemen. Estos drones, con capacidad para operar silenciosamente a largas distancias, son desarrollados principalmente en China, mientras que países como Ucrania e Israel comienzan a adoptar esta tecnología en sus ejércitos. Un prototipo israelí, el Raider, promete vuelos de hasta diez horas con un solo tanque de hidrógeno, destacándose por su sigilo y la mínima liberación de calor, complicando su detección. El avance, inspirado por conflictos en Ucrania y Gaza, podría alterar significativamente las capacidades militares alrededor del mundo, permitiendo operaciones más discretas y eficientes en diversos escenarios.
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