La Comisión Europea se encuentra en la recta final de su «convocatoria de datos» para la iniciativa «Hacia unos ecosistemas digitales abiertos europeos», cuyo plazo vence hoy, 3 de febrero. Este movimiento busca fortalecer el papel del código abierto en la soberanía tecnológica, la competitividad y la ciberseguridad de la Unión Europea, con el objetivo de producir una Comunicación al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE para el primer trimestre de 2026.
Este llamado cobra relevancia en un momento crítico, ya que Bruselas ha identificado una excesiva dependencia de Europa respecto a terceros países en el ámbito digital. Esta dependencia no solo limita las opciones y frena la competitividad, sino que también complica el control sobre la infraestructura clave, afectando directamente a la seguridad de la cadena de suministro.
La Comisión Europea, en línea con la visión política de la presidenta Ursula von der Leyen, pone la soberanía tecnológica en primer plano. Con esta postura, busca transformar el código abierto en una herramienta práctica que reduzca la dependencia, aumente la transparencia y mejore la gestión de vulnerabilidades. Sin embargo, a pesar de que el código abierto sostiene gran parte de la economía digital, una porción significativa de su valor es explotada fuera de la UE, mientras que en el continente persisten barreras que dificultan su crecimiento.
La consulta de la Comisión está dirigida a obtener contribuciones sobre varios bloques temáticos, entre ellos los puntos fuertes y débiles del sector europeo de código abierto, su valor añadido en los sectores público y privado, y medidas a nivel de la UE para apoyar su crecimiento y competitividad. Se busca que las opiniones no solo se declaren a favor del código abierto, sino que propongan medidas concretas para hacerlo más sostenible y competitivo.
La Unión Europea se enfrenta a la tarea de reforzar su capacidad para desarrollar tecnologías abiertas críticas, desde la nube y la inteligencia artificial hasta infraestructuras de red. Esta iniciativa pretende ir más allá de los programas clásicos de investigación, integrando apoyos destinados a un despliegue industrial viable y a la integración en el mercado.
La convocatoria de datos invita a pymes, administraciones, startups y comunidades técnicas a aportar testimonios y experiencias prácticas. Esta iniciativa no es solo un ejercicio teórico; aborda la dependencia digital como un riesgo operativo tangible y una limitación estratégica para la UE en el ámbito tecnológico. La Comisión busca así influencias concretas que enriquezcan su estrategia de cara a los desafíos futuros en soberanía digital.








