La defensa de un hombre acusado por Estados Unidos de tráfico de cocaína en alta mar se apoya en pruebas presentadas por su esposa, Adriana, quien asegura que él estaba imposibilitado de cometer el delito debido a una lesión en la rodilla que lo mantenía de baja laboral. Esta documentación podría ser clave para contrarrestar la solicitud de la fiscalía estadounidense, que busca imponerle hasta dos cadenas perpetuas.
Leer noticia completa en El Mundo.