En un contexto de creciente tensión política y social en Argentina, se lleva a cabo la cuarta huelga en contra del presidente en un periodo de apenas 26 meses de mandato. Esta movilización busca impedir la aprobación de una controversial reforma a la Ley de Contratos de Trabajo, que ha suscitado críticas por parte de sindicatos y sectores de la oposición. Los detractores argumentan que la reforma podría debilitar las protecciones laborales existentes, generando un impacto negativo en los trabajadores del país. La respuesta del gobierno ha sido limitada, generando un clima de incertidumbre respecto al futuro del proyecto de ley y del panorama político general.
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