La carrera por convertirse en el epicentro de los centros de datos a gran escala en Europa ha superado la mera cuestión del costo energético para centrarse en aspectos clave como la disponibilidad de suelo, el acceso a la potencia de la red y la rapidez en la entrega de servicios. En este contexto, surge una alianza estratégica que podría cambiar las reglas de juego en España y más allá. La colaboración entre Iberdrola y Echelon Data Centres, bautizada como Echelon Iberdrola Digital Infra, busca superar estos desafíos mediante un enfoque integrado desde el inicio del proyecto.
La joint venture, con una participación del 80% por parte de Echelon y un 20% de Iberdrola a través de CPD4Green, tiene como misión construir y operar centros de datos a gran escala en el país ibérico. Este modelo innovador prioriza el desarrollo simultáneo de infraestructura eléctrica y el campus, una estrategia diseñada para resolver restricciones críticas de disponibilidad de tierra y red, y para optimizar la velocidad de entrega.
El primer ejemplo tangible de este modelo es el proyecto Madrid Sur, un coloso de 160,000 m² con una capacidad de procesamiento de 144 MW y una conexión de 230 MW. Este campus, que entrará en operación antes de 2030, incluirá suministro de energía renovable por medio de una planta solar in situ, reflejando un compromiso con la sostenibilidad y el abastecimiento responsable de energía.
Este enfoque no solo redefine la ejecución de proyectos a gran escala, sino que también establece un nuevo estándar para la industria: integrar energía y desarrollo del campus desde el inicio para garantizar estabilidad, rapidez y sostenibilidad. Los centros de datos dejan de ser simples contenedores de servidores para convertirse en infraestructuras críticas ligadas a la red eléctrica, lo que requiere una planificación conjunta desde las etapas más tempranas.
La inversión de 2,000 millones de euros en esta alianza no es solo un gesto de compromiso, sino una declaración de intenciones para posicionar a España como un hub competitivo no solo en costos, sino en capacidad real de entrega y operativa. Esto podría cambiar la dinámica de cómo los hiperescalares deciden sus ubicaciones estratégicas, buscando no solo el mejor precio, sino también eficiencia y fiabilidad en la integración con la red.
En Madrid, donde la presión sobre la infraestructura de red ya es palpable, esta joint venture emerge como un símbolo del nuevo «momentum» en el mercado: una era donde la velocidad, la capacidad de entrega y la integración sostenible dictan el éxito en el albergue de cargas digitales masivas y de inteligencia artificial.








