La inteligencia artificial (IA) está dejando de ser una herramienta adicional para convertirse en el núcleo que redefine las estrategias empresariales y el liderazgo corporativo. Un reciente estudio realizado por el IBM Institute for Business Value (IBV), en colaboración con Oxford Economics, ha revelado que la IA ahora es vista no solo como una palanca de eficiencia, sino como un verdadero motor de ingresos para las organizaciones del futuro.
El estudio, que recopila la opinión de más de 2.000 altos directivos de distintas industrias, muestra que el 79% de los encuestados espera que, para el año 2030, la IA contribuya significativamente a los ingresos de sus empresas. Este es un incremento notable desde el 40% actual. Sin embargo, solo una cuarta parte de ellos tiene clara la fuente exacta de esos futuros ingresos, lo que refleja una mezcla de ambición e incertidumbre.
Según el informe, la ventaja competitiva del futuro radicará en la innovación más que en la mera optimización de recursos existentes. Este cambio de paradigma ya está afectando las decisiones de inversión: se prevé que la inversión en IA crecerá un 150% entre 2025 y 2030. La IA no solo continuará automatizando y mejorando la productividad, sino que también servirá como catalizador para financiar nuevas innovaciones. Se espera que la productividad se incremente en un 42% para 2030, y dos tercios de los ejecutivos encuestados esperan haber capitalizado la mayoría de estas ganancias.
No obstante, la integración de la IA en el núcleo del negocio sigue siendo un gran reto. El 68% de los directivos teme que sus esfuerzos en IA fracasen debido a una falta de integración efectiva con las actividades clave del negocio. David Carrero, cofundador de Stackscale, sugiere que, sin una infraestructura adecuada y un gobierno de datos sólido, la IA corre el riesgo de quedar en una mera promesa sin cumplir.
Otra tendencia significativa para el futuro es la adopción de portafolios de modelos, más allá de depender de un único enfoque. El 71% de los ejecutivos ve las capacidades de la IA como herramientas complementarias dentro de un portafolio, aunque solo el 28% tiene una idea clara de qué modelos serán necesarios en 2030. Este enfoque multi-modelo, que prioriza la adaptabilidad a regulaciones y volatilidad del mercado, es visto como esencial para que las empresas se mantengan competitivas.
La redefinición del liderazgo es otro aspecto destacado en el informe. Con roles en evolución y la posible incorporación de asesores de IA en los consejos de administración, se anticipa una reorganización profunda en la estructura de liderazgo corporativo. En cuanto al ámbito laboral, se proyecta que más de la mitad de la plantilla necesitará una actualización de habilidades debido a la automatización impulsada por IA.
Facilitando este cambio, IBM subraya la importancia de una infraestructura tecnológica robusta y flexible. Una arquitectura híbrida y segura no solo permite un acceso inmediato a modelos y datos, sino que también es crucial para el cumplimiento de jurisdicciones y la soberanía digital, especialmente en contextos europeos.
El camino hacia 2030 no es lineal; se presenta como una carrera por integrar eficazmente la IA en el tejido empresarial, transformando la productividad en innovación y finalmente en ingresos. Las empresas que logren construir un portafolio de IA verdaderamente integrado en su estrategia de negocio serán las que se adelanten en la competición. Las demás, pueden quedarse simplemente acumulando herramientas sin lograr resultados concretos.






