Un reciente estudio publicado en «Communications Biology» revela que el potencial epidémico de los virus hospedados por murciélagos no es uniforme, sino que se concentra en grupos evolutivos específicos, como los murciélagos de herradura y ciertas familias de insectívoros. La investigación, que analizó datos de casi 900 especies de mamíferos y más de un centenar de virus, sugiere que el verdadero riesgo surge cuando estas especies cohabitan con zonas transformadas por la actividad humana. Los científicos proponen una vigilancia focalizada en estos grupos y regiones de mayor contacto humano en lugar de medidas generalistas, destacando la importancia de proteger hábitats naturales y reducir el estrés sobre la fauna como estrategia más eficaz para prevenir futuras epidemias.
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