El pasado domingo en Bilbao, una celebración pacífica de la final del Mundial se vio interrumpida por la violencia de un grupo de aproximadamente 300 proetarras vinculados a Bildu. Estos individuos organizaron una manifestación en supuesta defensa de las selecciones vascas, que rápidamente se tornó violenta, especialmente contra quienes vestían los colores de España. Incidentes como la agresión verbal a un menor de 16 años que portaba una bandera española y el brutal ataque físico a otro joven de la misma edad en el Parque de Doña Casilda ilustran la tensión. La situación escaló hasta una batalla campal en la plaza Campuzano, donde, entre insultos a España y su selección, volaron botellas y objetos, obligando a la intervención de la Ertzaintza, que dispersó a los manifestantes con gas lacrimógeno para proteger a los aficionados españoles reunidos.
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