La gala de los premios Goya 2026, celebrada en Barcelona, se convirtió en una plataforma para discursos políticos, centrados principalmente en proclamas propalestinas. Desde el inicio, con menciones a conflictos como la guerra de Irak, el genocidio en Gaza y la guerra de Ucrania, figuras como Luis Tosar y Rigoberta Bandini recordaron situaciones internacionales, pero dejaron de lado temas internos de España. Vivian mensajes de apoyo a Palestina se vieron desde la alfombra roja, siendo la consigna dominante «¡Palestina libre!». Solo algunos, como Albert Serra y Aldo Comas, desviaron la atención hacia otros temas relevantes como la censura cultural y situaciones en Irán. La directora Alauda Ruiz de Azúa pidió condena a cualquier barbarie, y Susan Sarandon destacó la implicación política del cine español, en contraste con Hollywood. La gala, sin embargo, ignoró asuntos nacionales como la corrupción y la crisis de vivienda, resaltando un enfoque externamente orientado de las preocupaciones del cine español.
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