La Generalitat de Cataluña ha reconocido que las relaciones con la patronal están actualmente muy deterioradas y complicadas. Este clima enrarecido se ha intensificado debido a desacuerdos en torno a políticas y decisiones económicas recientes que afectan directamente al sector empresarial. Las tensiones han crecido tras una serie de declaraciones y medidas gubernamentales que no han sido bien recibidas por los empresarios, generando un ambiente de desconfianza y roces en el diálogo entre ambas partes. La administración catalana ha expresado su intención de trabajar en mejorar esta relación pese a las dificultades actuales.
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