En una reunión a puerta cerrada con empresarios catalanes, el jefe del Ejecutivo aseguró que no presionará al Gobierno para transferir la gestión del IRPF a Cataluña, una demanda planteada por Oriol Junqueras en el contexto de las negociaciones para obtener el apoyo necesario en la aprobación de los presupuestos. Esta declaración busca aliviar tensiones en el ámbito económico, destacando la intención de mantener estabilidad en las relaciones entre el Ejecutivo central y el empresariado regional, al tiempo que se manejan las expectativas de los socios políticos.
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