La interacción entre el presidente de la Generalitat y el de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, es predominantemente protocolaria y se encuentra en un punto de estancamiento tras una intensa discusión telefónica sobre el modelo de financiación. La falta de encuentros privados entre ambos líderes desde entonces refleja una relación que se limita a lo formal, sugiriendo tensiones subyacentes que impiden un diálogo más cercano y constructivo.
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