El Museo del Louvre, icono del patrimonio cultural mundial, enfrenta una oleada de problemas tras un audaz robo de joyas ocurrido el pasado 19 de octubre. Cuatro individuos, actuando con precisión cinematográfica, sustrajeron valiosas joyas en un asalto que dejó al descubierto serias deficiencias de seguridad en la emblemática pinacoteca. A pesar de la recuperación parcial del botín y la detención de los implicados, el museo se enfrenta a una crisis interna marcada por huelgas de empleados que denuncian condiciones laborales deterioradas y recortes presupuestarios significativos. A medida que los trabajadores y el Ministerio de Cultura mantienen tensas negociaciones, la gestión de la presidenta Laurence des Cars se encuentra bajo escrutinio. El cierre intermitente del Louvre, que alcanzó casi los nueve millones de visitantes en 2024, subraya la necesidad urgente de reformas profundas en sus políticas operativas y de seguridad.
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