El Parque Nacional de Doñana se encuentra en medio de una crisis ambiental, evidenciada por la contaminación plástica que afecta su ecosistema. Las cigüeñas y otras aves transportan plásticos desde vertederos, confundiéndolos con alimento y dispersándolos en las marismas y lagunas. Este problema resalta la necesidad urgente de mejorar la gestión de residuos y la educación ambiental, ya que los plásticos no solo alteran la cadena alimentaria local, sino que también contienen aditivos potencialmente tóxicos que impactan la fauna y podrían llegar al consumo humano. La Unesco ha advertido a España sobre el estado del parque, amenazando con incluirlo en la lista de patrimonio en peligro si no se toman medidas contundentes. Estaciones biológicas han documentado la transmisión de plásticos mediante el rastreo de aves, evidenciando un fenómeno global que demanda atención inmediata para proteger la biodiversidad de Doñana.
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