El devastador accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, dejó el interior de los trenes Iryo y Alvia en condiciones desoladoras, con vagones destrozados y escombros dispersos. Varios asientos del tren Iryo quedaron desplazados y el coche 6 es considerado crucial para la investigación al ser el primero en descarrilar. La Guardia Civil, junto con perros especializados y equipos de rescate, trabaja arduamente para localizar víctimas y evidencias, mientras que maquinaria pesada se utiliza para mover los vagones siniestrados. En el tren Alvia, la situación es igualmente crítica, ya que se han recuperado cuerpos atrapados en un entorno colapsado. Las labores de identificación de fallecidos y la búsqueda de las causas del accidente continúan en medio de un escenario calificado por las autoridades como «tremendamente complejo».
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