Un estudio en Estados Unidos comparó el desarrollo de pollos de los años 50 con los modernos, subrayando que el crecimiento acelerado actual no se debe a hormonas, sino a avances en genética y nutrición animal. Expertos, como el Dr. Tharwat El-Zeiny y la Dra. Hanan Qarni, refutan el uso de hormonas por su elevado coste y falta de beneficios económicos en la industria avícola, que prefiere métodos eficientes y económicos. Mariana Zapién, ingeniera en alimentos, explica que la idea de hormonas en pollos es un mito sin base científica ni económica, ya que el uso de hormonas es caro, prohibido, y los pollos crecen rápidamente debido a mejoras genéticas y una alimentación optimizada.
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