En menos de tres meses de su regreso a la presidencia, Donald Trump ha implementado barreras comerciales más significativas que las vistas en el último siglo, con aranceles del 10% a casi todos los socios comerciales de EE. UU., incrementados para 60 países con grandes déficits comerciales. Las medidas, que buscan reestructurar las reglas económicas globales, han generado respuestas de China y la Unión Europea, que preparan represalias. Aunque Rusia y algunos otros países están exentos, el impacto se ha reflejado en Wall Street, con significativas caídas bursátiles. Economistas advierten sobre posibles aumentos de precios y una ralentización económica en EE. UU., mientras que desde la Casa Blanca se espera un eventual repunte económico. Sin embargo, la delicada situación sugiere que revertir estos aranceles puede ser complicado, ya que los países afectados podrían haber encontrado ya alternativas a los productos estadounidenses.
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