El mercado de smartphones económicos enfrenta una encrucijada que podría transformar el panorama de los dispositivos móviles asequibles. Aunque estos teléfonos no desaparecerán de la noche a la mañana, su asequibilidad está siendo amenazada por factores que muchos consumidores no suelen tener en cuenta: la memoria RAM y el almacenamiento, componentes esenciales pero menos visibles.
El auge de la inteligencia artificial (IA) ha afectado la demanda de memoria en centros de datos, desplazando la producción hacia sectores más lucrativos como servidores, aceleradores de IA y clientes en la nube. Este cambio en la asignación de recursos está comenzando a afectar los costes de los smartphones de gama baja, lo que podría alterar drásticamente la oferta de estos dispositivos para 2026 y 2027.
Según los pronósticos de IDC, habrá una caída significativa en los envíos de smartphones a nivel mundial, con una contracción del 13,9% en 2026, la mayor registrada hasta ahora. Se espera una recuperación parcial en 2028, cuando los niveles de suministro de memoria puedan estabilizarse.
La presión económica se siente particularmente en los móviles de gama baja. Para los terminales de alta gama, un aumento en los costos de memoria puede ser soportado gracias a los márgenes, la marca y las opciones de financiación. Sin embargo, en los móviles de entrada, donde cada euro cuenta, un incremento en el precio de la memoria puede comprometer seriamente el modelo económico.
Las proyecciones indican que la memoria DRAM convencional experimentará un aumento de precios del 13% al 18% en el tercer trimestre de 2026, mientras que el costo de la NAND Flash subirá entre un 10% y un 15%. Este escenario está acercando a los fabricantes al límite de lo que pueden absorber sin trasladar el costo al consumidor final.
El impacto se refleja en la oferta de móviles de bajo coste. Modelos como el Redmi A5 y el Galaxy A16 se encuentran en la horquilla de los 90 a 130 euros, ofreciendo configuraciones de 3 a 4 GB de RAM y hasta 128 GB de almacenamiento. Sin embargo, cualquier incremento adicional en memoria podría forzar un cambio hacia el segmento de gama media baja.
Algunas proyecciones sugieren que el precio medio de venta de smartphones podría aumentar un 14%, alcanzando un récord de 523 dólares. En contraste, Apple y Samsung parecen mejor posicionadas debido a su fortaleza financiera y su enfoque en el segmento premium, que tiene más capacidad para absorber estos aumentos de costos.
El mercado se encuentra en una coyuntura complicada: mantener un móvil barato significa renunciar a características; mantener las especificaciones significa incrementar el precio. Esta realidad podría llevar a una reconfiguración fundamental del mercado, con menos opciones económicas como las conocemos hoy.
El avance de la inteligencia artificial no solo ha afectado al sector por el lado de los centros de datos, sino también por las expectativas que genera en el propio dispositivo. Funciones avanzadas de edición, búsqueda inteligente y asistencias integradas requieren más poder de procesamiento, memoria y almacenamiento.
Para el consumidor, la estrategia a seguir es evaluar con detenimiento las especificaciones, priorizando aquellos modelos con mayor capacidad de RAM y almacenamiento para asegurar una buena experiencia a medio plazo. La tendencia también sugiere un posible aumento en el interés por dispositivos reacondicionados, especialmente si los nuevos modelos económicos no cumplen con las expectativas de los consumidores.
En definitiva, aunque el smartphone barato no desaparezca por completo, el mercado tal como lo conocemos está en peligro de transformarse debido a factores económicos impulsados por la inteligencia artificial y las demandas del almacenamiento de datos. La tecnología continuará avanzando, pero el desafío será mantener el balance entre costo y funcionalidad, un equilibrio esencial para millones de usuarios a nivel mundial.




