La reintroducción de la cabra montés en la Sierra de Guadarrama, iniciada en 1989 con la liberación de 67 ejemplares, ha derivado en un problema de sobrepoblación que amenaza el equilibrio ecológico de la zona. Con un incremento anual del 9%, su número alcanzó los 6.100 en 2023, superando con creces las recomendaciones de sostenibilidad del parque. La falta de depredadores naturales ha permitido que la especie ejerza una presión excesiva sobre la flora y fauna local, dañando especies vegetales prioritarias y afectando a insectos amenazados como la mariposa apolo. Además, la erosión del suelo y el riesgo de enfermedades como la sarna plantean desafíos adicionales. La administración madrileña ha recurrido a medidas como la reubicación de ejemplares y la creación de una reserva biogenética, registrando una disminución del 35,89% en la población desde 2021, gracias a la extracción de ejemplares y la autorregulación de la fertilidad de la especie.
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