La Comisión Europea ha abordado la preocupación sobre el riesgo de colisión de aves con aerogeneradores, destacando que las centrales eléctricas de combustibles fósiles son responsables de la muerte de 30 veces más aves que los parques eólicos. En un conjunto de directrices, el organismo ofrece recomendaciones para minimizar el impacto de la energía eólica en la avifauna, destacando prácticas como la elección adecuada del emplazamiento de turbinas, el uso de tecnologías de radar e inteligencia artificial para gestionar el funcionamiento temporal de los aerogeneradores, y un enfoque pragmático en permisos ambientales. Además, introduce el uso de mapas de sensibilidad, como el desarrollado en Flandes, para identificar áreas de mayor riesgo antes de construir nuevos parques eólicos, integrando así criterios de biodiversidad en la planificación energética.
Leer noticia completa en OK Diario.



