Desde que el pasado 1 de enero entró en vigor la normativa que obliga a llevar la baliza luminosa V16 en los vehículos, Baleares ha experimentado un aumento notable en los robos dentro de coches, un efecto colateral inesperado. Las autoridades han registrado centenares de denuncias por asaltos y hurtos relacionados con este dispositivo. Aunque no hay cifras exactas sobre los robos específicos de balizas, el incremento de incidentes coincide con la nueva obligación legal, convirtiendo a la V16 en un objetivo atractivo para los delincuentes debido a su revalorización en el mercado negro. Las ventanillas rotas y salpicaderos revueltos son escenas comunes en el archipiélago, mientras que las fuerzas policiales luchan contra bandas organizadas que reinciden constantemente. Las autoridades recomiendan no dejar visible la baliza para evitar robos, aunque su mera presencia en el vehículo suele ser suficiente para atraer a los ladrones. La medida, que busca mejorar la seguridad vial, ha llevado a los conductores a enfrentar no solo el gasto del dispositivo, sino también los costos de reparación de los daños resultantes de los robos. En áreas de Palma como Son Gotleu, La Soledad y Santa Catalina, se han convertido en puntos críticos de estos delitos.
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