Un avión comercial despegó del aeropuerto internacional Rafik Hariri de Beirut en medio de bombardeos israelíes sobre distintas áreas del Líbano, evidenciando la fragilidad y el riesgo en que opera la aviación civil en la región. A pesar de las fuertes restricciones y cancelaciones, el aeropuerto, el único acceso aéreo del país, permanece abierto oficialmente, aunque bajo una constante amenaza de una escalada en el conflicto. Mientras otros aeropuertos importantes en la región, como el de Doha, han cerrado temporalmente por peligros similares, Beirut intenta mantener su conexión al mundo exterior en medio de ataques, ejemplificando la delgada línea entre infraestructura civil y escenarios de guerra.
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