El envejecimiento de la infraestructura ferroviaria y la falta de inversión han puesto en crisis la red de Rodalies en Cataluña, que diariamente atiende a más de 400,000 pasajeros. Tras el accidente mortal en Gelida, la necesidad de modernizar el sistema se ha vuelto apremiante. Expertos destacan la importancia de invertir en tecnología avanzada, como sensores e inteligencia artificial, para prevenir accidentes y mejorar el mantenimiento de las vías. La falta de recursos y el impacto del cambio climático complican la gestión, subrayando la necesidad de un enfoque preventivo basado en predicciones matemáticas. Con una topografía desafiante que incluye montañas y mar, las necesidades de inversión se multiplican, especialmente en la línea R1 del Maresme, una de las más complejas del país.
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