Esta madrugada, Zona 7 reabrió sus puertas por primera vez desde que Estados Unidos exigiera al gobierno chavista la liberación de los presos políticos. Este gesto es interpretado por analistas como un intento del gobierno venezolano de aliviar tensiones internacionales y mejorar sus relaciones diplomáticas, tras años de sanciones y críticas por su manejo de los derechos humanos. La reapertura se produce en un contexto de creciente presión internacional para que el régimen de Nicolás Maduro adopte medidas concretas que favorezcan la democratización del país y el respeto a las libertades fundamentales.
Leer noticia completa en El Mundo.




