En octubre, la inflación general en España ascendió una décima, situándose en el 3,1%. De manera similar, la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos por su volatilidad, también registró un incremento, alcanzando el 2,5%. Estos datos reflejan una ligera aceleración en el ritmo de aumento de los precios, marcando una preocupación constante sobre el control económico y el poder adquisitivo de los consumidores.
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