En el entorno cambiante y competitivo de la inteligencia artificial, India busca posicionarse firmemente en la primera división mundial. Para ello, su estrategia no se basa únicamente en el desarrollo de modelos, sino en la construcción de una infraestructura robusta y un sistema de conectividad masiva que respalde su capacidad industrial a nivel país. Este enfoque ha sido el eje central del India AI Impact Summit 2026 celebrado en Nueva Delhi, donde el gobierno ha subrayado continuamente que la IA, si bien transformadora para la economía, no debe ser un nuevo motor de desigualdad.
Google, un gigante tecnológico mundial, ha aprovechado el evento para reafirmar su compromiso con una inteligencia artificial «útil y accesible». La compañía ha anunciado una inversión significativa de 15.000 millones de dólares destinada a establecer una infraestructura fundamental de IA en India. Además, ha presentado el proyecto America-India Connect, que consiste en abrir nuevas rutas estratégicas de fibra óptica para mejorar la conectividad digital entre Estados Unidos, India y otros puntos del hemisferio sur, aumentando así la fiabilidad y la resiliencia de los servicios digitales.
Hablar de inteligencia artificial a nivel nacional implica, ineludiblemente, discutir sobre la capacidad de cómputo y la conectividad. India enfrenta el desafío de resolver los cuellos de botella relacionados con la infraestructura de centros de datos –como energía, permisos y cadenas de suministro– al tiempo que mejora su conectividad mediante rutas optimizadas y reducción de la latencia.
Google, por otro lado, no se limita a la parte técnica. Ha puesto en marcha un programa de 30 millones de dólares a través de Google.org para fomentar proyectos de innovación en inteligencia artificial en el sector público, además de otro fondo equivalente para el avance científico. También ha firmado acuerdos para fortalecer las capacidades institucionales, incorporando formación y uso de plataformas públicas. La adopción masiva de IA, sugiere Google, depende de procesos óptimos, buena gobernanza y habilidades adecuadas, especialmente en administraciones que manejan servicios críticos y gran cantidad de datos.
En paralelo, NVIDIA apuesta por el poder del cómputo. La compañía se encuentra en asociación con Yotta Data Services, que invertirá más de 2.000 millones de dólares para desarrollar un hub de computación de IA en India, equipado con más de 20.000 de sus chips Blackwell Ultra. Con estos desarrollos se pretende satisfacer la creciente demanda de capacidad para la ejecución de servicios de inteligencia artificial en producción.
El contexto internacional también está jugando un papel preponderante en la estrategia india. La colaboración y la alianza geopolítica son esenciales en la carrera de bloques por el liderazgo en inteligencia artificial. El presidente francés Emmanuel Macron ha mostrado interés en la ambición india, reflejando el creciente énfasis europeo en la soberanía y autonomía estratégica en el campo de la IA. Para India, aliarse con potencias internacionales como Francia no solo refuerza su capacidad tecnológica, sino que también acrecienta su atractivo como destino de inversión y como fuerza en la economía digital global.
Este movimiento hacia la consolidación del país en una posición protagonista en el ámbito de la inteligencia artificial tiene profundas implicaciones. La necesidad de infraestructura tangible es vital para que los avances tecnológicos no queden solo en anuncios prometedores. Además, la batalla por la supremacía tecnológica seguramente se desplazará hacia la inferencia de datos y la operación a escala de modelos de IA, en lugar de centrarse en el mero entrenamiento de modelos. La soberanía tecnológica de India no solo se decidirá por el acceso a los datos, sino también por su capacidad de cómputo y el mantenimiento de un ecosistema diversificado y competitivo.
A medida que India avanza, el país debe sopesar cuidadosamente cómo equilibrar la escala monumental de su infraestructura con la necesidad de pluralidad e innovación, asegurando que la centralización del poder de cómputo no limite su capacidad creativa y de adaptación.








