En medio de la controvertida decisión de LaLiga de trasladar el partido entre Rayo Vallecano y Atlético de Madrid a Leganés, el entrenador del Rayo, Iñigo Pérez, ha manifestado su descontento por considerar que el césped de Vallecas estaba apto para jugar, a diferencia de lo sostenido por las autoridades. Pérez criticó la anticipada suspensión del encuentro, que privará a los aficionados de presenciar el partido en su estadio local, apelando a la lógica de esperar una mejoría climática. A pesar del llamado al boicot de los aficionados en Vallecas y la denuncia de precariedad laboral, el técnico sigue motivado, valorando los esfuerzos recientes del club, pero instando a una mejora constante. La situación tensa entre la afición, el club y las autoridades añade incertidumbre, mientras el Rayo enfrenta desafíos deportivos en una posición comprometida en la liga.
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